lunes, 16 de marzo de 2015

El último completo

Ya sé lo que quiero comer. 
Sin mayores complejidades me puse mis zapatillas y salí del hostal. Caminé pensando en que no quería irme, 'viajar es regresar..' decía Garcìa Marquez. Llegué al lago, me acerqué hasta el bar porque yo sabía que hoy me iba a comer un completo. La garzona me entrega la carta, gracias ya se lo que quiero. -Un completo italiano + bebida por favor!.- Se demora. Tal vez haya mucha gente, pero no me importa porque mi completo va a ser el mejor. Mientras pienso, qué raro que está el día, y que humeante que está el volcán.. Y llegó! Y estaba más lindo que nunca! Y le puse sal y me acorde de cuando comí el primer completo, en este mismo lugar, y mi amigo se reía porque se me caía la palta y el tomate me ensuciaba la ropa. Y también me acordé de las fotos que me sacaron comiendo completos,  de lo mucho que me costó aprender a comerlos, y ¿Cuàntos habré comido? 
Y le termino de poner sal y lo agarro y pruebo el primer bocado y ¿Cómo puede ser tan rico? Y empiezo a comer y qué difícil es morder el relleno y la vienesa juntos. Y qué rica la mayonesa, ¡Es casera! Y sigo comiendo y comentando lo rico que está, y le cuento todo mi viaje y el completo me escucha hasta que me encuentro cara a cara con el bocado final, y lo miro y él me mira y lo como y lo saboreo como nunca porque yo sabia que ése era mi ultimo completo. 


Mariscamos

Nos levantamos temprano porque queríamos aprender a mariscar y Don Héctor estaba dispuesto a enseñarnos. Me entrego canastas, unas palas y un cuchillo. Realmente yo no tenía idea de que se trataba mariscar, solo sabía que era el acto de colectar mariscos, pero toda la vida creí que los mariscos se obtenían con red y que estaban en el fondo del mar.

Caminamos con las canastas y las palas y yo pensaba como íbamos a embarcarnos si no había ningún barco cerca… ‘’debemos ir con el bote a remo de don Héctor’’ Pensé. La marea estaba muy baja, la costa ya no era de diez metros sino que de cien o ciento cincuenta. Caminamos sobre las piedras resbaladizas hasta que don Héctor apoya su canasta en el piso y con la pala hace un pequeño agujero en la arena gruesa... y allí estaban las almejas. Y don Héctor agarra el cuchillo y saca algo de una roca, y allí estaban los dulces... y las mini ostras, y los pibres, y guau... estaban tan cerca los mariscos! Solo era cuestión de verlos. Al mediodía colocamos todos nuestros tesoros en una hoya y almorzamos nada más que mariscos hasta asquearnos. 


Tenaun y el mar

Tenaun es un pueblo muy pequeño y humilde que vive de la pesca. Las playas no son de arena sino que de piedra tipo canto rodado y la marea sube y baja radicalmente dos veces al día. Eran las doce y la noche estaba muy oscura y fría, se podían contemplar las estrellas perfectamente porque no había ningún artefacto lumínico por muchos kilómetros a la redonda. Con linternas frontales alumbramos el camino y allí nos sentamos, en los bordes del bote a remo de Don Héctor que, como la marea estaba aún baja, se encontraba encallado en la costa.
El color del mar era increíblemente oscuro, parecía lustrado y se reflejaban en el horizonte las luces de los barcos pesqueros.  En el profundo silencio de la noche, junto con la soledad venían las brisas húmedas con un leve olor a algas marinas. Se escuchaba el suave saludo del agua sobre las piedras de la costa, casi imperceptible, en este lugar el Pacifico le hace honor a su nombre; y se escuchaba también el ruido de los motores de los barcos a lo lejos, como contándonos de que se trata la vida en alta mar, constante, adormecedor, hermoso.
Allí entendí para siempre que nunca lo olvidaría. 

Introducción a Tenaùn

Caminando por las calles de Castro, Isla de Chiloé, República alargada de Chile, detengo a dos jóvenes con aspecto de mochileros que vagaban por la avenida principal -‘Disculpen,  ¿Tienen idea donde queda el camping?’- Yo tenía que llegar a un camping específico, me encontraba ahí con un amigo que había conocido días atrás. 
-‘No, pero también estamos buscando un camping asique vamos con vos.'- Dijeron. Llegamos al camping de noche, me encuentro con mi amigo y vamos a un bar a encontrarme con otra amiga que había hecho en el viaje. En el patio del bar quedaban restos de curanto al hoyo, comida típica de la zona, y buscando las cholgas aún calientes dos chicos de aspecto guardaparquesco. Efectivamente, eran  guardaparques. Uno de ellos comenta que al día siguiente iban a Tenaùn, ciudad más al norte de la isla, y yo tome su teléfono ‘’por si llegamos a ir’’. No pensé que realmente lo haría. 
Nos levantamos al día siguiente, eran como las once y media de la mañana, a las doce salió el micro.
Llegamos, un pueblo sin otra cosa que magia. Caminamos mil detestables metros por la playa con las mochilas hasta llegar a un camping. ¿Para que queríamos un camping si teníamos kilómetros de playa despoblada? Está bien, pero este era el camping de Don Héctor y así como era su camping era el camping más lindo que vi en mi vida. No había nadie, excepto nosotros cinco y Don Héctor que llego un poco más tarde con su bote a remo.

Pasamos ahí dos días, la primera noche fue muy fría. Después de que se apagara el clásico fogón donde cocinamos salchichas alemanas decidimos ir a ver el mar. Caminamos dos metros y ahí estábamos, mirando al mar… momento que describo en el siguiente texto.

martes, 10 de marzo de 2015

¿Te fuiste sola?

Cansada de pasar unas privilegiadas vacaciones en playas paradisíacas, llenas de alegría y comodidades que me impedían en parte aventurarme como me gusta, decidí este verano viajar por un país que no es tan popular, pero yo sabia que era hermoso. 
Pasé mitad del año pasado planeando a grandes rasgos por donde ir. Al comienzo la idea era viajar con el auto, pero visto que a nadie le gustaba la idea de ir a Chile y no me animaba a manejar tantos kilómetros estando sola decidí optar por hacerlo de otra forma. 
''¿Te vas a ir sola?'' Me preguntaban, y yo no entendía la sorpresa. Luego comprendí que en latinoamerica no acostumbramos a darnos el lujo de viajar con tantas libertades como tal vez lo acostumbran viajeros de otros países. ¿Porqué? Miedo. Quizás conocemos mas de cerca los peligros a los que estamos expuestos al estar solos, y mas cuando se trata de una mujer.  
De todos modos, hubo únicamente dos días de los dos meses que viajé en los que estuve parcialmente sola, y sin embargo nunca deje de sentirme acompañada. 

lunes, 9 de marzo de 2015

El principio de todo



Lejos de ser un diario de viaje, este es mi blog. Tengo otro en el cual posteo textos inconexos (mandolinas.blogspot.com) pero esta vez decidí recurrir a una escritura sencilla, con palabras del lunfardo, para relatar lo que yo considero experiencias nuevas que me suceden a diario.

Mi nombre es Enriqueta y soy hija única, eso influye desde mi necesidad de ocupar más de una habitación en mi casa hasta el hecho de pasarme las tardes cocinando salchichas al sol cuando era niña mientras mis amigas jugaban con las Barbies. Me gustan mucho los gatos, la naturaleza, el Cheescake y todo lo que tenga nuez moscada. Leo mucho sobre economía e historia, no me gusta la poesía ni las novelas, detesto la bachata, y como a todo el mundo lo que más me apasiona en la vida es viajar. Soy obsesiva, exagerada, irresponsable, vulnerable, inquieta, versátil, ilusa, diferente (¿a?) Curiosa, optimista, entusiasta, comprensiva, dócil, creativa, ingeniosa, independiente, vivaz, dual, y todo lo contrario...

Tengo una hipótesis sobre mí y es que produzco más adrenalina que las personas promedio, por eso vivo la vida como una aventura.