lunes, 6 de abril de 2015

Seas the day

Considerando mi pasión por el mar, por el aire libre y por las experiencias nuevas, decidí hace un tiempo comenzar a navegar. Afortunadamente me fue muy bien en el intento y aprovechando la desgracia de vivir en una ciudad que linda a un río y no a un mar, mi nueva obsesión fue cruzar a bordo de un yate a vela hacia Colonia, ciudad ubicada del otro lado del río, a 50 km, perteneciente a la República oriental del Uruguay.  
Mi constante fortuna me permitió navegar relativamente seguido ya que entable una relación de lejana amistad con el dueño de uno de los barcos del club, el que siempre me invita en caso de que haya alguna regata.
Y así fue, el gran día llego y me encontré felizmente trimando las velas de un Mastracchio 24.5, participando de la regata 'Calado 1 metro al cero' rumbo a Colonia. El viaje duró siete horas, casi llegando las cuatro de la tarde se comenzaron a ver las costas uruguayas y mi emoción fue indescriptible. Colonia, la única ciudad que me faltaba por conocer de ese hermoso país, y hacerlo a bordo de un velero era realmente un sueño para esta timonel inexperta.
Llegamos a las amarras del club náutico de Colonia contemplando la hipnótica puesta de sol sobre el agua, amarramos el yate y después de tomar un café calentado en la cocina cardanica del barco  y acompañado de unas galletas de arroz con queso untable, me reuní con el resto de mis amigos que viajaban en otros barcos y fuimos a tomar una cerveza y recorrer la ciudad. 
El día finalizo con un asado para las 80 personas que participaban del evento, y luego de las premiaciones y las divertidas anécdotas de los tripulantes, nos alistamos para ir a dormir cada uno en su barco y preparar el retorno para el día próximo.

Ahí entendí para siempre que esto era algo que realmente me apasionaba hacer.  









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